
David se levanta como todas las mañanas en su casa con parque de los suburbios. Es un dia soleado, y ya imagina su rutina diaria. Su mucama ya debe tener el desayuno preparado, unos buenos cereales con cafe. Dejara a su nene con la babysitter y se ira a trabajar a su pequeña empresa de construcción. Con suerte, el edificio que estan construyendo estara terminado en un par de semanas.
Pero al bajar las escaleras ya nota que hay algo diferente. No esta el aroma suave de su cafe. Cuando llega a la cocina, se encuentra con su esposa Diana, con igual cara de sorpresa. Trinidad no esta. No se presento a trabajar ese dia. En su casa no responden. Su mucama desaparecio. ¿Como van a lograr cumplir con todas las tareas diarias sin Trinidad?
Pero eso no es todo, al intentar llamar a Maria, la babysitter, nadie contesta. Ambos tienen que ir a trabajar, pero sin Trinidad ni Maria, no pueden. Diana decide quedarse e intentar lidiar con las tareas diarias, mientras David se va a trabajar sin comprender mucho que esta sucediendo. ¿Cual es el problema con Trinidad y Maria? El les paga lo suficiente, incluso le da a Trinidad los domingos libre. David esta seguro de que ni una ni la otra podrian conseguir algo mejor que trabajar para el... si ni siquiera estan legales en el pais.
Cuando llega al trabajo, el escenario tambien es asombroso. En la construccion no hay nadie. Solo el capataz lo espera en el estacionamiento. Ninguno de los albañiles se ha presentado a trabajar hoy. Definitivamente algo raro esta sucediendo.
Mientras tanto, Diana decide salir a hacer un par de compras, algo que no hacia desde que tenian a Trinidad trabajando en casa. Pero cuando intenta comprar algunas verduras, el local donde Trinidad solia comprarlas esta cerrado. Sin darse por vencida, Diana va al supermercado, solo para encontrar las gondolas completamente vacias. Un empleado le comenta algo inverosimil. Al parecer, nadie esta dispuesto a hacer la cosecha de las frutas y las verduras, ni la carga y descarga de mercaderias, ni la faena de carnes...

Casi al borde del panico por todas las cosas extrañas que estaban sucediendo, Diana decide irse de shopping. Pero ahi tambien pasaban cosas raras. Los locales de moda donde suele comprar solo tienen algunas prendas a la venta, y las pocas que hay estan a precios el triple de lo que solia pagar. Diana piensa un segundo, si no hay quien coseche las verduras, tal vez no haya quien quiera coser la ropa...
En el otro lado de la ciudad, David se da por vencido. No estan los albañiles, ni el cafetero que suele llevarle el cafe a la construccion, ni el chico que le vende el diario. No se puede trabajar asi...
Creo que es suficiente con el cuentito de David y Diana. Es solo una muestra de como seria un dia sin inmigrantes. "¿Donde se desarrolla esta historia?", puede preguntarse el lector. ¿New York? ¿Los Angeles? ¿Chicago? No, es una historia argentina. David y Diana viven en Buenos Aires, o Rosario, o Cordoba, o Mar del Plata. La historia, obviamente, esta bastante exagerada. Muchos de los trabajos que en el cuento son de los inmigrantes son realizados por migrantes de nuestras provincias o por ejemplares descartables del ejercito de reserva de desocupados, a niveles de explotacion similares a los que sufren los inmigrantes. Pero el objetivo del cuento es que veamos que hay trabajadores en Argentina que tambien cumplen un papel de trabajo subterraneo, muchisimas veces subvaluado, que elegimos no ver para poder mantener nuestro estilo de vida. Queremos precios baratos, pero los costos son altos. Si nos indignamos por el trato a los inmigrantes en EEUU o Europa, tal vez seria bueno que tambien miremos un poco nuestro ombligo.